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Categoría: TEXTOS DE OBRAS

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(En la mitad de la escena hay una cama de una plaza, paralela al escenario. Duerme un hombre. Penumbra. Se prende la radio)

 

Radio – Un tornado azotó ayer la capital. Nuestro compañero Alberto recorrió las calles… ¿Alberto?... ¿Alberto? Bueno, no logramos comunicación. Quizás se lo llevó el viento… (Risas en el estudio) En instantes tendremos la palabra de Alberto. Mientras tanto, en este informativo de las 7 pasamos a otras noticias. Una persona, Juan Moradorius, fue encontrado moribundo… y falleció en el hospital anoche en nuestra ciudad. Un allegado ha señalado que…

 

(El hombre manotea la radio y la apaga. Silencio. Comienza a levantarse. Se sienta en el borde de la cama)

 

Hombre – (Habla para sí, desapasionadamente, mirando al público) Ese soy yo… Entonces he muerto… Lo dijo la radio… ¿Qué dirán ahora mis conocidos? ¿Alguien llorará? ¿Qué harán con mis cosas? ¿Saldrá algún artículo sobre mí?... Qué raro que me siento… Enrica debe estar feliz… “Se lo tenía merecido…” En fin… (Se levanta, prende la luz y va a un espejo) ¡Dios mío, qué cara! (Se lava los dientes. Suena el teléfono. Sigue higienizándose. Se escucha un mensaje. Es una mujer)

 

Laura – Juan… ¡Juan! ¡Respondeme! Soy Laura ¡Juan, ¿estás ahí?! Decime que no es verdad… Juan… No es justo, Juan… ¡Tus hijos! Hola, hola... Dios mío, ¿y si se murió de verdad? No puede ser… Juan, por favor, dejá de jugar… Es indigno lo que estás haciendo… Juan… No… Dios mío (Cuelga)

 

Hombre - (Se mira al espejo) Me morí… (Se sienta en la cama y comienza a ponerse los pantalones. Suena el teléfono)

 

Vendedora – Ah… Mucho gusto… ¿La casa del señor Moradorius? ¿Hola? Mire, les hablo de la funeraria Martínez… Queremos en este momento tan triste ofrecerles nuestros servicios que incluyen… (El hombre levanta el tubo)

 

Hombre – (Inexpresivamente) ¿Hola?

 

Vendedora – (Contrariada) ¿Eh? Ah… Este… Mucho gusto, le hablo de la…

 

Hombre – Sí, ya escuché… ¿Qué se le ofrece?

 

Vendedora – Lamento mucho lo sucedido… ¿Con quien tengo el gusto?

 

Hombre – Juan Moradorius…

 

Vendedora - ¿Perdón? Pero… Disculpe, han anunciado que usted…

 

Hombre – Que estoy muerto

 

Vendedora – Sí, ah, caramba, este, qué buena noticia… Se confundieron…

 

Hombre – No, estoy muerto…

 

Vendedora – (Tratando de mantener la calma) Eh… Jaja… Qué humor… Bueno, me alegro mucho, y…

 

Hombre – Yo también (Cuelga. Sigue poniéndose el pantalón, sin apuro y sin expresión) Era hora…  ¿Y para qué me estoy vistiendo?

 

(Alguien quiere abrir la puerta, pero la llave está por dentro)

 

Hombre – Va…

 

(Abre la puerta. Siempre sin expresión. Se siente un grito y alguien que se desmaya en el corredor. El hombre espera con la puerta abierta)

 

Hombre – Bueno, ya, mamá… Pasá o cierro la puerta

 

(Silencio. La madre se siente que se levanta)

 

Mamá - ¿Juan? (Va entrando sin creerlo) Pero yo… (Intenta tocarlo pero no se anima) ¿Entonces…?

 

Hombre – Estoy muerto, mamá (Ésta se desmaya de nuevo) Ufff… Qué difícil es entenderlo… (La arrastra hasta la cama y la acuesta allí) Mamá… Dale… 

 

Mamá – (Recuperándose) Pero, hijo… Me dijeron que… Ay, dios mío, es un milagro…

 

Hombre – Mamá, estoy muerto…

 

Mamá – Ah, no digas esas cosas… (Se levanta e intenta abrazarlo, pero queda paralizada) ¡Qué frío que estás!

 

Hombre – Es que estoy muerto, mamá

 

Mamá – Juan, por favor, basta de bromas… Decime qué fue lo que pasó… 

 

Hombre – Basta, mamá. Que estoy muerto y ya está

 

Mamá – Pero yo estoy hablando contigo… Y… (Está a punto de desmayarse, pero se recupera) Me llamó tu tía y me contó que lo pasaron por la radio… ¿Qué pasó? No sabés hijo mío, cómo me alegro que estés bien

 

Hombre – Bien muerto

 

Mamá – Basta de tonterías… No puedo creer, es un milagro… Te voy a calentar un cafecito y me contás… (Va a la cocina. El hombre muestra cara de fastidio) 

 

Hombre – Mamá, no puedo tomar nada

 

Mamá – Ah, tonterías… Vas a ver cómo te recuperás… Fue la bruja de tu novia la que mandó los mensajes… Yo le dije a tu tía que no podía ser cierto, pero ella es una terca, se le mete algo en la cabeza y nadie se lo puede cambiar… Ay, Juancito, mi amor… No lo puedo creer

 

Hombre – Bueno, está bien, creelo. Pero no me sirvas café. No puedo tomar.

 

Mamá – (Vuelve) Tu padre no quiso venir. Es un cobarde. Siempre yo tengo que hacer todo. No te imaginás la cantidad de gente que llamó. Eres famoso, hijo mío… Hasta me llamaron de un canal de televisión… Yo les dije que no podía atenderlos porque estaba muy angustiada, pero también, y te lo digo en confianza, no había ido a la peluquería. Es que fue todo tan de sorpresa. Tu padre podía haberles dicho pero no, él estaba… “destrozado”… Claro, siempre lo mismo. No sé si te acordás cuando eras chico…

 

Hombre – Mamá… Yo sé que es difícil de entender pero…

 

Mamá – Y entonces la vecina vino a chusmear, porque ¿qué le importa a ella? Nunca viene a casa, y justo ahora… Yo le dije que no podía atenderla… ¡¿Y sabés lo que pasó después?! Fue ella la que salió por televisión. ¡¿Te das cuenta?! Usurpadora… Y yo no podía decir nada que si no… Ay, hijito… Qué lindo que estés conmigo… ¿No tenés frío?

 

Hombre – No siento nada, mamá… ¿Y Patricia?

 

Mamá - ¿Tu hermana? Como siempre. A ella solo le importa lo de ella. Cuando se lo dije, me miró y se encerró en el cuarto. Nadie me consuela. Soy la madre de ustedes y… Bueno, no te quiero cansar con todo esto. Vamos para casa y le contamos a papá

 

Hombre – Mamá, no puedo salir. Si estoy muerto…

 

Mamá – Pero seamos prácticos, hijo… Habrá que hacerte un velorio, entonces…

 

Hombre – Ya está, mamá… Mientras no me encuentren…

 

Mamá - ¿Ah, sí? ¿Y yo qué digo? Encontré a mi hijo que está… No sé… Y no quiere que le cuente a nadie… ¿Te das cuenta cómo quedo ante los demás?

 

Hombre – Lo lamento, mamá. No puedo hacer nada

 

Mamá – Con todos pasa lo mismo. Son egoístas, no piensan en su madre… 

 

Hombre – No digas que me viste, y ya está

 

Mamá – Pero es que hay que revisar tus cosas… Hay que dejar el apartamento… Repartir… 

 

Hombre – Llevate lo que quieras… Ya nada tiene sentido

 

Mamá – Para ti, pero ¿para mí? Tú, además, no estás muerto. Los muertos no hablan

 

Hombre – Mamá, ¿cómo explicarte que lo estoy? Basta, dejame descansar en paz

 

Mamá – Dejame, dejame… ¿Y qué le digo a tu padre? “Fui al apartamento y me encontré con Juan que me dijo que está muerto, y que me quedara tranquila” (Suena el celular) Es tu padre, ¿qué le digo?

 

Hombre – Lo que tu quieras… Ya no me importa…

 

Mamá - ¡Cómo sos! Todos me cargan las cosas a mí… ¡Decime, qué le digo!

 

Hombre – Que estoy muerto, mamá

 

Mamá – Como si fuera tan fácil…  ¡Todo sobre mis espaldas!

 

Hombre – Necesito descansar… Me voy a acostar…

 

Mamá – No, hijito, no me dejes sola… No contesto nada… 

 

Hombre – Adiós, mamá

 

Mamá – No. No, no te vayas

 

Hombre – Es que… ¿Cómo saben que estoy muerto si nadie me vio? Creo…

 

Mamá – Es que tú no estás… ¡No, no te puedes morir! ¡A mí no me puedes hacer esto!

 

Hombre – Es que…

 

Mamá – A tu madre no le puedes hacer esto… Vamos, vamos que hoy es un día hermoso y…

 

Hombre – Mamá…

 

Mamá – Nada, no te escucho… Vamos, se terminó esta broma… Llamemos a tu padre y le decimos que…

 

Hombre – Mamá… 

 

Mamá – (Tratando de no lagrimear) Es muy cruel… Es muy cruel lo que estás haciendo… Pensalo… ¿Qué te hice yo para esta broma?

 

Hombre – No es broma, mamá, yo…

 

Mamá – Voy a ir al supermerca

 

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