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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

DJANGO MATA A TARANTINO

 

(Publicado en diario Cambio)

 

Quizás esa sea una buena noticia cuando uno avanza hacia las dos horas de ver la última de Tarantino. Django lo mata… 

 

Claro es ficción… Mata al personaje que hace Tarantino… En fin…

 

 

LARGA, PRETENCIOSA Y ABURRIDA

 

Si esta crítica fuera hecha a través de Twitter, a la hora y once minutos (en que miré por enésima vez el reloj) hubiera escrito “Voy por 1.11 hs. No puedo más de aburrimiento”

Porque es así. Con la pólvora mojada este director extiende una anécdota que se puede contar en un par de minutos (o menos) a dos horas cuarenta y cuatro minutos

Pero ahí no radica el problema. Lo que ocurre es que todo es lento, a no ser en los momentos en que para mover la modorra se despacha con sus consabidos toques psicópatas, cargados de un humor particular mostrando los chorros de sangre que salen de los cuerpos de los extras que van muriendo, ante el gesto burlón de quien comete esa acción, para que nadie se duerma en la platea. Claro, en esos momentos, los acólitos de Tarantino reirán con la ocurrencia pensando “es un genio”

 

Django (Jamie Foxx) en esta película no es un vaquero que recorre el Oeste con un singular ataúd, como ocurre en la versión original de 1966; aquí es un esclavo que en medio de la noche resulta rescatado por un particular cazador de recompensas, el Dr. King Schultz (Christoph Waltz), quien se hace pasar por dentista

Django le es de utilidad porque conoce a tres forajidos que él quiere atrapar

 

A cambio de su ayuda, el supuesto doctor le ofrece la libertad y setenta y cinco dólares, pero Django le cuenta que quiere encontrar a su esposa, Broomhilda (Kerry Washington) que sigue esclava en una plantación del Sur y conmueve a su ocasional compañero que se compromete con la búsqueda.

 

Broomhilda, había sido comprada por un matrimonio alemán, que le enseñó ese idioma, que es el que, casualmente,  maneja el dentista

 

Así, salen los dos a cazar malos y terminan en el palacete del terrateniente Calvin Candie (Di Caprio)  donde intentan comprar a la muchacha, aunque las cosas no salen como estaban previstas

 

Finalmente, luego de la muerte del Dr. Shultz,  Django y ella gozarán arriba de los caballos rumbo a la libertad, mientras la casa vuelva por los aires, dentro de la cual permanece moribundo un negro malo, malo, Stephen (Samuel L. Jackson) que como tipo de confianza de Di Caprio, está en contra de los de su propia raza…

 

¿Cuánto le llevó la lectura? ¿No le dije?... Pocos minutos

 

Entre medio hay algunas tonterías que harán reír sólo a los acólitos de Tarantino; gotas de humor psicópata (hacer las peores cosas con una sonrisa entre los labios), un ¿homenaje? a Franco Nero (el verdadero Django de los 60) con una presencia que apenas dura unos segundos en pantalla, y varias anécdotas que no tienen resolución, como por ejemplo una escena absolutamente tonta donde los del Ku Kux Klan en vez de perseguir a los fugitivos (léase Django y Schultz) se pelean entre sí, en medio de la noche porque los trapos que les cubren sus cabezas fueron hechos malamente por la mujer de uno de ellos, que agujereó para los ojos, orificios demasiado chicos y no ven nada (una conversación estúpida que no produce ninguna gracia, pero es típica de Tarantino)

 

Otra escena patética es cuando en un fogón nocturno, Schultz le cuenta la leyenda nórdica de Broomhilda y quien la rescata, Sigfried y hace un paralelo entre estos y Django y su pareja

 

La película es mala, aburrida, sin chispa tarantinesca, y se sostiene apenas por la actuación de Christoph Waltz, excelente en su rol

 

Jamie Foxx lo único que saber hacer en todo el filme es refunfuñar; Kerry Washington en el rol de Broomhilda no existe como actriz; Samuel Jackson está correcto en su personaje de Stephen, Di Caprio actúa en la peor e interminable escena de la película, pero él no tiene responsabilidad de ello,  sino que se debe a un libreto que no logra encontrar un sentido a lo que sucede en la pantalla,  y el resto… a olvidarse

 

Tarantino es un buen artesano, sabe de cine, gusta de refritar escenas de otras películas, poner música ya hecha que ha pasado a ser icónica, sabe copiar a otros, pero acá pierde pie; se torna aburrido, estira el metraje inútilmente, no sabe cómo salir de determinadas escenas, y dueño de un ego desmesurado, fomentado por sus fanáticos cae en su propia trampa, hace una muy mala película que pretende ser homenaje al personaje de Django de los 60, pero más que eso se vale de dicho filme italiano para realizar un producto que va por otros caminos

 

 

EL VERDADERO DJANGO

 

Ante ello, opté por ir al original, es decir la película de Sergio Corbucci, filmada en 1966 y protagonizada por Franco Nero

Frente a esta de Tarantino, la película de Corbucci es una obra de arte.

En pleno auge de los spaghetti western filmados en Italia y España, este filme tiene dramatismo, un sentido, un antihéroe que lucha hasta el final por su vida, con una fotografía estupenda de Enzo Marboni, brillante guionista y director especializado en este tipo de películas

 

(Recomiendo ver 800 balas, de Alex de la Iglesia, un verdadero y conmovedor homenaje a esos actores que filmaban en dichos parajes, devenidos luego en desocupados al pasar la moda de los spaghetti western)

 

En el elenco se destaca Franco Nero en el papel central, el español José Bódano como el general Hugo Rodríguez, que lucha por liberar a México, Eduardo Fajardo, en el rol del cruel terrateniente Mayor Jackson y Ángel Álvarez, un veterano actor puertoriqueño que se desempeñó en más de doscientas películas, en este caso como un estupendo tabernero

 

Un ataúd que arrastra Django genera un suspenso en buena parte del metraje y desvela un misterio atrapante, en medio de un opresivo paisaje desértico y un pueblo casi sin gente debido a los asesinatos cometidos por Jackson, habitado prácticamente por varias prostitutas y el señalado dueño de la cantina

 

 

EN SÍNTESIS

 

Resumiendo, Django mata a Tarantino (que hace de un negrero que lo lleva a que pase el resto de su vida en unas minas de carbón)

 

¿Y si fuera real y no ficción? No, Tarantino seguirá haciendo mal…