El crítico Ricardo Sánchez, del diario PUNTAL de Río Cuarto, Córdoba, publicó su opinión el domingo 3 de setiembre, de lo visto en el estreno.

 

 

LA MEJOR HISTORIA DE AMOR (CURSI Y CON FINAL FELIZ)

 

EMOCIONES CONTENIDAS

 

 

Crítica de Ricardo Sánchez

Diario PUNTAL

Domingo 3 de setiembre 2006

 

 

Hace tres meses aproximadamente se presentó en Río Cuarto la puesta en escena de "Sade, el divino marqués", y tuvimos entonces la primera noticia acerca de la obra dramática de Andrés Caro Berta.

El estreno de "La mejor historia de amor, cursi y con final feliz", que acaba de producir el flamante grupo riocuartense "Del Sótano", trae a colación otra obra de este dramaturgo uruguayo hasta hace poco desconocido por aquí.

Esta pieza, que parece muy distinta por su anécdota, por su forma expresiva e incluso por su estructura ya que si bien integra un antagonista buena parte de la acción dramática se expresa como monólogo.

La trama presenta la historia de una actriz retirada que regurgita frustraciones ante la memoria de un pasado esplendoroso, que nunca se sabe cuánto tiene de real, y que inesperadamente es sacudida en su inercia.

Casi al unísono se producen dos hechos que chocan contra u encierro: una carta que la invita a participar de una ceremonia que recordará a las viejas glorias del género, y un admirador que sabe todo de ella y le pide casamiento.

El contraste entre lo que provocan ambas "noticias" inesperadas es apenas una excusa para trabajar sobre las contradicciones emocionales que se producen en el interior de la criatura humana.

 

 

PSICOLOGÍA

 

 

Al parecer al teatro de Caro Berta le interesan menos los temas que las psicologías de los personajes; sus reacciones emotivas frente a la sociedad, y los puntos de contacto aún en personalidades y contextos diferentes.

Esas emociones, al expresarse más o menos desembozadamente, los colocan al borde de la cursilería, esa impostación que conduce el tono de "la mejor historia de amor…"

Se trata aquí de poner en escena la simplificación que se oculta en frases como "más vale tarde que nunca", o "no hay edad para ser feliz", o "el amor se puede encontrar en cualquier momento"

Desde el lenguaje con el que se expresan los personajes, hasta el tópico de las situaciones que aluden a historias conocidas de figuras del "show bussines" esa tópica expresión domina la escena.

La obra trata pues de la exposición de una lábil  versión de esos sentimientos. Todo está limado por el paso del tiempo. Y las efusividades, como las que trae el visitante, resultan chirriantes y por eso causan gracia.

Es por eso que, aunque se hable de sentimientos, hay una frialdad en los sucesos.

Frialdad que asume la puesta en todos sus aspectos, incluso el interpretativo.

A ella se ajustan el contenido tono con el que Elsa Vergnano, en su auspicioso debut, traduce las dudas de esa actriz abrumada, y el éxtasis con que Miguel Andres representa a su entusiasta enamorado.

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