Quizás el título engañe. Quizás otras películas similares pueden suponer a priori que se trata de una comedia delirante, sin embargo, a medida que avanza el metraje, uno comienza a ver el verdadero sentido del filme.

 

Si bien se trata de una comedia, tiene su dejo dramático y finalmente se convierte en algo cargado de moralejas y que nos permite, como espectadores, crecer.

 

Porque HASTA QUE LA MUERTE LOS JUNTÓ, habla justamente de las oportunidades en la vida que dejamos pasar, de lo que podemos destrabar cuando comenzamos a sincerarnos, a permitir que los afectos hablen, cuando podemos perdonar y perdonarnos.

 

El pretexto para el encuentro familiar es la muerte del padre de cuatro hermanos. Si bien no son judíos ortodoxos, la madre los convoca para hacer un jhivá, es decir una ceremonia de estar juntos durante siete días en honor al fallecido.

 

Eso no es sencillo. Pero poco a poco, las historias comienzan a aflorar, todo se torna más franco y finalmente quizás ese presente obligado permita en el futuro, revancha a sus vidas.

 

Todo comienza con un engaño. La esposa es descubierta en el día de su cumpleaños, por su esposo que trae feliz una torta con velitas, y la encuentra en la cama, con el jefe de él.

 

En medio de esa crisis, surge la noticia de la muerte del patriarca de la familia. Y la convocatoria a esos siete días de verse las caras sin más remedio.

 

Los hijos, con sus esposos, esposas, y amantes permanecen juntos y van descubriendo qué poco se conocían, cuánto era necesario ese reencuentro, cuántas cosas permanecían en secreto, aunque pareciera que todo estaba dicho.

 

UN FILME DONDE PODEMOS REFLEJARNOS

 

Con un estilo de cine inglés, pausada, sin golpes bajos, pero intensa, con gestos y palabras acertadas la película va hablando de nosotros mismos. 

En esos personajes que no dejan de ser estereotipos comenzamos a vernos reflejados, y claro, comienza una catarsis de nuestras propias vidas.

 

Es un filme para ver, para disfrutar y para, luego que termina, reflexionar de lo que hemos hecho con nosotros mismos, y lo que podemos hacer en cuanto comencemos a sincerarnos y dejar de lado, prejuicios, miedos, inseguridades, mentiras convertidas de tanto repetirlas, en supuestas verdades.

 

Estupenda película que crece a medida que avanza, que uno va queriendo poco a poco, cuando podemos ir profundizando en esa familia disfuncional pero absolutamente universal.

 

El protagonismo está centrado en el estupendo Jason Bateman, ganador de un Globo de Oro. Con una carrera intensa en la televisión, y también en cine, donde ha jugado a papeles de comediante, aquí repite desde un claroscuro, personificando al engañado esposo que debe ir en su peor momento a compartir esos siete días con sus hermanos, madre, y otros que les rodean afectivamente. 

 

Aquí es Judd Altman, un ser correcto pero que se ha perdido y quizás también es responsable de ese engaño de su esposa.

 

Wendy (Tina Fey) es la hermana que le da la noticia. Ella, alcohólica guarda un secreto de un amor frustrado por un terrible accidente, y es compulsiva en cuanto a querer hablar aunque no sea oportuna. Madre de dos niños, no logra adaptarse a una vida conyugal porque ese fantasma del pasado está siempre presente.

 

Paul (Corey Stoll) es el hermano mayor, quien sostiene económicamente a la familia en un negocio de prendas deportivas, quien sufre porque en su matrimonio, por más que lo buscan desesperadamente, no logran ser padres.

 

Phillps (Adam Driver) es el menor, un eterno niño que no puede hacerse cargo de nada responsable, y que aparece para escándalo de todos, con su ex psicóloga, convertida en nueva pareja.

 

En la estadía de Judd vuelve un viejo amor, Penny (Rose Byrne) quien generará la incertidumbre de qué camino deberá tomar él en el futuro.

 

Y finalmente, quien los nuclea es la madre (una estupenda Jane Fonda) que desvelará para sorpresa de todos, un secreto que era visible, pero nadie quiso ver.

 

Está dirigida por Shawn Levy y parte de la novela de Jonathan Tropper

 

ADOLESCENTES ABSTENERSE

 

Claro, para aquel que busque una comedia ruidosa y ligera, esta película le resultará pesada, lenta, con demasiado dialogado. Sin embargo, HASTA QUE LA MUERTE LOS JUNTÓ encierra una dulzura tremenda hacia sus personajes, hacia la vida misma, y no deja de ser una enseñanza para quienes la observamos, en la medida que nuestros corazones estén abiertos para recibir lo que nos quiere transmitir.

 

Vale la pena verla. Puede cambiarnos la vida.

 

La música de Michael Giacchino no es invasiva. Acompaña el proceso, apenas acentuando algunas escenas, pero es de esas bandas de sonido que de tan logradas, uno no las escucha aunque si faltara, notaría su ausencia. 

La fotografía de Terry Stacey se maneja con tonos oscuros que apuntan a la reflexión y la emoción.

 

En cuanto al título en español, bueno, siempre es lo mismo. Los distribuidores modifican el original, buscando adaptarlo a los países donde se proyecta. En inglés es This is where I leave you, que podría traducirse  como "Aquí los dejo a ustedes”, por supuesto un título más críptico que este HASTA QUE LA MUERTE LOS JUNTÓ. Por un lado no está mal el cambio, pero predispone al espectador a un producto que puede decepcionarlo, porque se promociona como una más de esas películas que parten de una fiesta, o una boda o un velorio que lleva a reunir a los familiares y amigos, y se desarrollan desde la comedia delirante o brillante.

 

PARA AQUELLOS QUE SUPERARON LOS TREINTA

 

Finalmente señalar que es un filme para aquellos que están pasando los treinta. Los adolescentes aún no vivieron situaciones como las que aparecen aquí… Y quizás por eso se sientan ajenos a lo que se cuenta.

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