Hay veces que los que los hijos cargan con las acciones de los padres.
Psic. Andrés Caro Berta
-¿Te acuerdas cuando papá se iba a la puerta del Paraíso y se sentaba horas, esperando lo imposible, que su padre le abriera la puerta?
-Me acuerdo... Pobre...
-No lo aceptaba. A veces lloraba, otras insultaba, lo vi gritar, reír, arengar a los que lo rodeábamos...
-Pero todo tiene un fin... La gente comenzó a aburrirse de sus reclamos...
-Es verdad... Me acuerdo de aquella mujer que le decía que se dedicara a vivir su vida, y dejara que ese hombre pretencioso se pudriera en su ira...
-Me acuerdo... Es que la posición de papá generó tanta cosa...
-A veces pienso que nuestro padre...era un sabio... A mamá la quiso con pasión, la defendió de todo y contra todos... Aún retengo en la memoria cuando el abuelo se dignó a visitarnos y estuvo casi por pedir perdón... Miraba a nuestra madre con los ojos temerosos...
-Es cierto... Antes de irse yo me escondí entre las polleras de ella y escuché cómo él le pedía perdón...
-¿Perdón, dijiste? Eso no me acuerdo...
-Sí, le pidió... Y ella lo miró fijamente y le dijo una frase que me quedó en la memoria... Recuerda que era muy pequeño... Le dijo: "Padre y suegro... ¿Por qué tanta ira contra tu propia creación?"
-¿Y él?
-Y él le respondió: "Porque me odio a mí mismo".
-Estamos solos, Abel...
-No, nos tenemos a nosotros, Caín...
-No estoy tan seguro...
