Poner un mandatario negro. También un científico negro que es el gran articulador entre todas las naciones del mundo y que se quedará con la hija del presidente; un simple ciudadano norteamericano, divorciado, alejado de sus hijos

 

(Publicado en diario Cambio)

 

Las producciones cinematográficas siempre han reflejado la Historia de acuerdo a las anteojeras de los años en que fueron hechas

Así, en lo estético vimos mujeres prehistóricas con taparrabos y peinados vaporosos al mejor estilo de los 60, con Raquel Welch incluida, los romanos, o los vikingos o samurais son retratados con pelo corto o largo según el año en que fue realizada la película… En lo sustantivo también siempre se mezcló pasado con presente, de acuerdo a la política que existiera cuando se filmó y dónde se filmó.  Los gustos, los intereses, lo prohibido aparece en la pantalla con una clara y a veces vergonzosa   modificación de los hechos narrados 

 

Es que es imposible sustraerse a los intereses de la época en que se produce un filme. Mel Gibson por ejemplo, que buscó en la pasión de Cristo la supuesta autenticidad, hasta hablando sus protagonistas en arameo, terminó realizando un producto absolutamente tendencioso y ajeno a la realidad que intentaba reflejar.

 

 

FUTUROS

 

Pero no sólo el pasado ha resultado modificado según las modas y gobiernos contemporáneos al filme. El futuro siempre es visto con las anteojeras del presente. Así, ya en el 900 se imaginaban futuros similares a la Belle Epoque. Barbarella, El planeta perdido, El día de la Independencia, El planeta de los Simios y un largo etc., con mayor o menor autenticidad en su propuesta, son lecturas de un posible futuro donde lo que ocurre hoy está presente hasta por demás.

 

Y tiene su lógica

 

 

LA ERA BUSH

 

Cada gobierno, en este caso de Estados Unidos, imprime en las producciones un matiz. A veces, en contra del mismo y otras, a favor de él.

 

La era Bush en ese sentido fue nefasta. Esa administración generó una búsqueda de la militarización del mundo con ellos como Guardianes. Así, el cine de esos años, hablara de lo que hablara y se desarrollara en el pasado, presente o futuro cargaba sus tintas en la violencia hacia el imperio que era repelida por soldados abnegados que  usaban todas las armas posibles para eliminar a los enemigos… de ellos

 

La lista es enorme y no sólo debe incluirse a árabes,  rusos, chinos o latinoamericanos como los enemigos a destruir, sino también a seres extraterrestres.

 

En esos años las películas de ciencia ficción se nutrieron de aquellos que buscaban por todos los medios acabar con la Tierra, con el epicentro de Estados Unidos, y algunos otros países aliados.

Los alienígenas pasaron a ser muy, pero muy malos. Y el Presidente de Estados Unidos un esforzado ciudadano que junto a los militares de su país buscaba derrotarlos, cosa que parecía imposible hasta que en los últimos minutos se lograba a costa de valientes soldados y ciudadanos la salvación. 

 

Llegó un momento en que, vistas las discusiones ecológicas, en el fin de la era Bush y ante la dificultad de seguir inventando malditos, la Naturaleza pasó a ser una vengadora protagonista que atacaba a los seres humanos por todas las maldades que habían hecho, y que gracias a los valientes norteamericanos comunes era derrotada en sus intenciones de borrarnos de la faz de la Tierra.

 

 

LOS CAMBIOS DE EMMERICH 

 

Este director es una clara referencia a esta transición. Su Día de la Independencia hablaba de malvados extraterrestres que no tenían respeto ninguno por nosotros, y que sólo gracias a los inteligentes y sacrificados estadounidenses eran derrotados y, nosotros salvados

 

Cuando la cosa fue cambiando, y se veía la caída de la administración militarista de Bush este director produjo El día después de mañana, donde se buscaba “concientizar” nuestra agresión hacia la Naturaleza y cómo ésta se vengaba, hasta que otra vez, los norteamericanos luchaban y ganaban la batalla para repoblar el planeta…

 

Ahora, le toca el turno a un gobierno distinto, más volcado a lo humano, rechazando la militarización del mundo, buscando la unidad de las naciones, y del propio interior de su país. Entonces, ¿qué hacer para los votantes y simpatizantes de este nuevo presidente?

 

 

OBAMA

 

Y… Poner un mandatario negro. También un científico negro que es el gran articulador entre todas las naciones del mundo y que se quedará con la hija del presidente; un simple ciudadano norteamericano, divorciado, alejado de sus hijos, empleado de un ruso mafioso, que podrá redimirse ante su ex mujer y quedarse con ella; científicos, trabajadores y pobladores de muchas regiones que clamarán por justicia y serán (los menos) salvados por el científico negro que combate al enemigo. ¿Y quién es ese enemigo? Un político corrupto, el Secretario de Estado norteamericano, que toma el mando de las naves – arcas para salvarse y especular con la necesidad de supervivencia de unos pocos, los más poderosos, importándole nada que el resto de los habitantes del planeta muera debajo de las aguas

 

El presidente, un Obama veterano, no es casual que elija sacrificarse, no aceptando entrar en las naves – arcas, y se quede en Washington ayudando a los sobrevivientes hasta que muere junto a ellos. Un héroe total

 

Tampoco es casual que entre los buenos esté un hippie loco que desde una FM montada en su camioneta anuncia desde mucho antes que ocurra, lo que va a suceder.

 

 

TODO CAMBIA…

 

Otra diferencia con el cine de la era Bush está en los militares que aparecen. Aquí son sólo extras. No tienen protagonismo. Son los que buscan poner orden y nada más. Nada de bombas, u operaciones comando, o querer derrotar al presidente, ni generales que se ponen al frente de las acciones. No. Aquí prácticamente no se ven.

Todo está relacionado con el ciudadano común y el gobierno. Y las puntas críticas son fuertes. El presidente que opta por los desahuciados, el asesor corrupto que busca quedarse con el Poder, el mafioso ruso que quiere comprar  con su dinero la salvación de él y sus hijos (y no de la amante y su perrito), la pareja de veteranos, demasiado iguales a Walter Matthau y Jack Lemmon, los sacrificados científicos de la India, los abnegados tibetanos que son guiados por su Lama, y los Chinos que como nueva potencia, son los constructores (en tiempo record) de esas enormes naves – arcas donde irán los elegidos para construir una nueva raza humana.

 

 

LA MONTAÑA RUSA

 

El resto... Película de matinée. Deja de lado casi hasta el final el tema de las profecías que se cumplen y pasa a ser otra película de gente encerrada en algo que trata de sobrevivir, y que como son los principales casi seguro lo van a lograr, al menos los protagonistas y los niños, claro… 

 

2012 cuenta con  menos efectos especiales de los esperados (igualmente espectaculares) (Me pareció mejor La guerra de los mundos, de Spielberg en ese aspecto), no creíbles escenas melodramáticas y todos los convencionalismos que los guionistas pudieron incluir. Y el colmo. Ya que Obama es negro y su origen es africano, pongamos a dicho continente como el que dará refugio final a los viajan en las arcas y van a perpetuar la Humanidad…

 

Si quiere sentirse en la montaña rusa, vaya. Le va a gustar. Si busca un cine más comprometido, huya…

 

John Cusack es un actor que me gusta mucho pero empieza a tomar papeles donde trabaja a desgano, este es uno de ellos. Danny Glover es el presidente Wilson – Obama, Oliver Platt, el corrupto Secretario de Estado, Woody Harrelson, el hippie Charlie Frost, en una buena viñeta. Ah… Y Amanda Peet que es hermosa… (Sin ninguna ironía de mi parte)

 

Roland Emmerich tiene antecedentes que no le ayudan, pero sí producen mucho dinero. 10.000 a.c. (ver crítica), Godzilla, El día después de mañana, El día de la independencia…

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